Cómo Origem Verde gestiona a distancia el riego de 50 hectáreas de melón en el Alentejo
En el Baixo Alentejo, cerca de Beja, el calor que hace del melón alentejano uno de los más dulces de Portugal es también el que no da tregua a quien lo cultiva. Durante buena parte de la campaña las temperaturas son altas, y si el riego se retrasa o el abonado está mal ajustado la planta lo nota enseguida.
En esta región opera Origem Verde, la explotación de André Ramalho, en la que cultiva unas 50 hectáreas de melón, sandía, pimiento y calabaza.
Un cultivo exigente en la principal región agrícola de Portugal
El Alentejo concentra cerca de la mitad de la superficie agrícola del Portugal continental. La llegada del regadío consolidó el Baixo Alentejo como una zona de referencia para la horticultura, con el melón entre sus cultivos característicos y una producción cada vez más orientada al mercado y a la exportación.
El riego por goteo bajo acolchado de plástico es la técnica habitual: lleva el agua y los nutrientes directamente a la planta, y reduce la evaporación y la aparición de malas hierbas.
El melón y la sandía son cultivos sensibles que necesitan agua y nutrición en el momento justo y, dadas las características climáticas del Alentejo, aquí ese margen es estrecho.
El reto: ajustar el riego sin depender de estar en el campo
Antes de digitalizar la instalación, cada cambio en el riego obligaba a desplazarse hasta la parcela. Lo que buscaba Origem Verde era ganar precisión y capacidad de reacción: gestionar los tiempos de riego sector a sector, ajustarlos en el momento sin ir a la parcela y tener más control sobre la fertirrigación.
«Podemos ser productores a distancia, gestionar el campo a distancia y así nos queda más tiempo para ocuparnos de verdad de la parte comercial y para hacer seguimiento: observar el cultivo, identificar alguna plaga o enfermedad que pueda estar surgiendo.» — André Ramalho, Origem Verde
La solución: control del riego y el abonado desde el móvil
Para digitalizar la explotación, Origem Verde trabaja con Magos Irrigation Systems, empresa de proyecto, instalación y asistencia de sistemas de riego que integró la tecnología Spherag sobre la infraestructura de riego ya existente.
En el cabezal de riego se instaló un Atlas 4 para controlar la bomba, las dos bombas dosificadoras y el agitador de abono. En el campo se colocaron unos doce Atlas más asociados a las válvulas, para controlar y supervisar los distintos sectores de riego. Toda la instalación de goteo funciona con cinta Rivulis.
Con esa base, André gestiona el riego y el abonado desde una aplicación en el móvil o en el ordenador:
«Nos permite tener en todo momento una aplicación en el teléfono o en el ordenador desde casa, con la que podemos modificar y ajustar los riegos y los horarios de abonado. Nos facilita muchísimo.» — André Ramalho
Una instalación que acompaña la rotación de cultivos
El melón es un cultivo que exige rotación: las parcelas van cambiando de sitio entre campañas para cuidar el suelo. Ahí la forma de instalar Spherag juega a favor. Al funcionar con alimentación solar y sin cableado enterrado ni antenas, los dispositivos Atlas pueden reubicarse de un año a otro sin obra.
Resultados: decisiones más rápidas y mejor uso del agua, la energía y el abono
El cambio se nota sobre todo en el día a día. Poder abrir, cerrar y ajustar cada sector a distancia se traduce en decisiones más rápidas y en tiempo extra para lo demás: seguir la evolución del cultivo, detectar a tiempo una plaga o una enfermedad y ocuparse de la parte comercial.
Cuando surge una incidencia en el sistema de riego —una rotura, por ejemplo—, verla y actuar cuanto antes evita que se convierta en horas de riego perdidas o en una parte del cultivo mal regada.
Magos destaca además que la solución de Spherag permite la adaptación del riego a las necesidades del cultivo a medida que avanza la campaña y cambia el tiempo.
Sobre el impacto, productor e instalador coinciden: más producción, mejor calidad del producto y un uso más eficiente del riego, sin pérdidas innecesarias de energía, agua y abono.
Digitalizar el riego y la fertirrigación de una explotación hortícola sin cambiar toda la infraestructura permite gestionar sector a sector desde cualquier sitio, reaccionar rápido ante una incidencia y ajustar agua y abono a lo que pide el cultivo en cada momento. En una zona tan exigente como el Alentejo, ese control se traduce en tiempo, eficiencia y tranquilidad.
¿Se puede controlar a distancia la fertirrigación, y no solo el riego?
Sí. En este caso, desde el cabezal se controlan la bomba de riego, dos bombas dosificadoras y el agitador de abono, de modo que los riegos y los horarios de abonado se ajustan desde el móvil o el ordenador, sin necesidad de estar en el campo.
¿Hay que rehacer la instalación de riego para digitalizarla?
No necesariamente. Los dispositivos Atlas se colocan sobre la infraestructura existente —en el cabezal de riego y en los colectores de campo, donde se agrupan las válvulas de sector— para monitorizar y controlar cada sector desde la plataforma.