Gestionar el agua a ciegas: el riesgo de los sistemas sin digitalización
El suministro continuo de agua es un requisito esencial en cualquier explotación ganadera. En infraestructuras distribuidas por el territorio y con gestión manual, garantizarlo puede convertirse en un importante reto operativo.
En el corazón del Parque Nacional de South Downs, en el sudeste de Inglaterra, la finca Church Farm forma parte del ecosistema de Longbridge Estate, un proyecto que combina agricultura regenerativa y ganadería bajo los principios de la economía circular, la promoción de la producción local y la gestión sostenible de los recursos.
El proyecto abarca también la iniciativa Long Man Brewery, fundada en 2011 por Duncan Ellis, agricultor de tercera generación, con el objetivo de diversificar la explotación y asegurar su viabilidad futura.
La cebada utilizada en la cerveza se cultiva en la finca mediante prácticas regenerativas como la agricultura sin labranza y el uso de cultivos de cobertura, con el objetivo de mejorar la salud del suelo y reducir el impacto ambiental.
Este enfoque se extiende al territorio: Longbridge impulsa proyectos de biodiversidad, pastoreo de conservación y economía circular, integrando producción agrícola, ganadera y actividad empresarial.

El agua como punto crítico
El sur de Inglaterra está experimentando cambios en los patrones climáticos. El organismo oficial Met Office* señala una creciente variabilidad en precipitaciones y episodios de sequía en verano.
En zonas como South Downs, donde predominan los suelos calcáreos, la baja retención de agua hace que su gestión sea especialmente crítica.
Aquí, la gestión del agua deja de ser una cuestión operativa para convertirse en un factor crítico de resiliencia y continuidad de la explotación. En sistemas ganaderos extensivos, cualquier interrupción del suministro puede afectar directamente al bienestar animal y obligar a realizar desplazamientos urgentes para localizar incidencias.
Al mismo tiempo, la creciente variabilidad climática exige infraestructuras más resilientes y capaces de adaptarse a cambios rápidos en la demanda o en la disponibilidad del recurso.
* https://www.metoffice.gov.uk/research/climate

El reto
El agua debía recorrer una infraestructura dispersa y ubicada en un entorno complejo, con distintos elementos separados por colinas y zonas boscosas.
Hasta entonces, el funcionamiento del sistema dependía en gran medida de comprobaciones manuales y de la capacidad de reaccionar rápidamente ante cualquier incidencia.
Para una explotación comprometida con la ganadería regenerativa y el pastoreo extensivo, esta falta de visibilidad suponía un riesgo que iba más allá de la eficiencia operativa.
El sistema está basado en:
- Un depósito elevado (reservoir)
- Distribución por gravedad
- Bombeo de agua.
Sin digitalización, esto implicaba la falta de visibilidad en tiempo real, dependencia de operaciones manuales y riesgo para el bienestar animal en caso de cualquier fallo del sistema.
Digitalizar el agua más allá del riego
La instalación ha sido realizada por nuestro partner local WrootWater, una empresa especializada en soluciones hídricas para el sector agrícola con más de dos décadas de trayectoria en el Reino Unido.
WrootWater se ha posicionado como un proveedor integral de soluciones, no solo en sistemas de riego, sino también en infraestructuras hidráulicas complejas que incluyen tecnologías complementarias como bombeo, tratamiento de agua, filtración, estaciones meteorológicas y monitorización ambiental.
Con WrootWater compartimos un enfoque técnico orientado a la eficiencia, por lo que la colaboración con Spherag en este y otros proyectos es parte de una evolución natural en su propuesta de valor: integrar herramientas digitales que permitan pasar de sistemas hidráulicos tradicionales a infraestructuras inteligentes basadas en datos.
En esta ocasión, su equipo ha apostado por integrar la tecnología de Spherag en un contexto distinto al riego agrícola tradicional.

Características técnicas de la instalación
Para ello se desplegó una red de dispositivos IoT y sensores capaces de monitorizar consumos, controlar el funcionamiento de la bomba y supervisar el nivel del depósito en tiempo real.
Automatización mediante programas condicionados
Uno de los principales cambios ha sido la transición de una gestión basada en la supervisión manual a un sistema capaz de responder automáticamente a las necesidades reales de la explotación. Este avance permite que el sistema hídrico pase de ser “gestionado” a ser autorregulado.
Esta autonomía garantiza la continuidad del servicio y optimiza el uso de los recursos:
- Respuesta proactiva: cuando el nivel del depósito desciende, el sistema detecta instantáneamente la necesidad de abastecimiento y activa los mecanismos de carga sin intervención humana.
- Eficiencia operativa: cuando se alcanza el nivel óptimo, el sistema detiene el proceso de forma precisa, evitando desbordamientos, minimizando el consumo energético y reduciendo el desgaste de los equipos.
Esto es posible gracias a la programación condicionada. Mediante este sistema, se establecen reglas lógicas que vinculan variables específicas con acciones ejecutables. Al definir estas condiciones, la infraestructura deja de ser un elemento pasivo para convertirse en una herramienta capaz de tomar decisiones en tiempo real, ajustando su rendimiento de forma precisa a las demandas del entorno.
Un reto técnico: orografía, distancia y acceso
Uno de los datos relevantes del proyecto es la complejidad física de la instalación, ya que la infraestructura se distribuye de manera dispersa entre colinas y bosques.
Además, los distintos elementos del sistema están separados y en ubicaciones distantes entre sí: la bomba se encuentra en una zona baja, rodeada de vegetación, y el depósito está situado en la parte alta de la colina, desde donde el agua se distribuye por gravedad.
En este tipo de entornos, muchas soluciones tradicionales requieren obras, cableado o infraestructuras adicionales que no siempre son viables.
Aquí, la arquitectura de Spherag aporta un valor diferencial:
- Dispositivos autónomos con alimentación solar
- Sin necesidad de cableado
- Con conectividad independiente en cada punto
Esto permite desplegar la solución sin modificar la infraestructura existente ni realizar obras complejas.
Incluso en un país como Reino Unido, donde la radiación solar es limitada, la eficiencia energética de los dispositivos IoT Atlas permite operar de forma completamente autónoma
Esto demuestra que la solución no solo es válida en entornos ideales, sino también en escenarios exigentes donde factores como la disponibilidad de energía o la conectividad pueden limitar otras tecnologías.
Del trabajo manual al control inteligente
Para el equipo de la explotación, esto se traduce en:
- Control remoto de la bomba
- Monitorización en tiempo real
- Automatización de procesos
- Eliminación de desplazamientos innecesarios
Esto supone el paso de una gestión reactiva a un sistema proactivo y autónomo, garantizando el suministro continuo de agua.
Un factor crucial en sistemas de pastoreo extensivo utilizados en proyectos de conservación como el de Church Farm.
Tecnología adaptable a nuevos contextos
Este caso pone de manifiesto que los retos relacionados con el agua van más allá del riego y que la digitalización puede aportar valor en infraestructuras muy diferentes.
La combinación de monitorización, automatización de infraestructuras y gestión remota permite adaptar la tecnología a diferentes realidades productivas sin modificar su base tecnológica.
La experiencia de Longbridge Estate refleja una realidad cada vez más común en la agricultura europea: gestionar el agua ya no consiste únicamente en disponer del recurso, sino en contar con infraestructuras capaces de adaptarse a escenarios cambiantes.
En un contexto marcado por la incertidumbre climática, la capacidad de anticiparse, automatizar procesos críticos y garantizar el bienestar animal se convierte en un elemento clave para la resiliencia de las explotaciones.
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