Cómo un campo de fútbol municipal en Alemania optimiza su riego con tecnología IoT

El punto de partida: gestión manual y falta de precisión en el riego

El campo de fútbol municipal de Illingen, en Baden-Württemberg (Alemania), contaba con un sistema de riego por aspersión gestionado mediante un programador local. Esto implicaba que cualquier ajuste debía realizarse in situ, desde un ordenador, lo que condicionaba la operativa diaria.

En la práctica, el responsable del mantenimiento tenía que dedicar tiempo cada día a programar y supervisar el riego. Según los datos del proyecto, esta tarea podía suponer hasta una hora diaria.

Más allá del tiempo, el principal reto era la falta de precisión:

  • El riego se basaba en programaciones fijas, sin tener en cuenta el estado real del suelo
  • Era habitual regar de más o de menos
  • El campo no siempre presentaba condiciones óptimas para el juego
  • Las labores de siembra y resiembra resultaban complejas

En un césped deportivo, este punto es clave. La uniformidad, la firmeza del terreno y la respuesta al juego dependen directamente de una gestión hídrica adecuada. A esto se suma un contexto climático variable como el del sur de Alemania, donde alternan periodos húmedos y episodios de mayor demanda hídrica en verano.

Una instalación deportiva conectada: control remoto y riego basado en datos

La solución implementada permite mantener la infraestructura existente, pero añadiendo una capa de digitalización y control remoto.


La instalación cubre una superficie de 1,1 hectáreas, dividida en dos sectores (un campo principal y uno de entrenamiento), y se compone de:

  • 4 dispositivos IoT Atlas, distribuidos de la siguiente forma:
    • 2 unidades para el control de 16 válvulas
    • 1 unidad para la gestión de bomba y contador de agua
    • 1 unidad para integración de sensor de suelo multinivel
  • Sistema de riego por aspersión, ya existente en la instalación.
  • Sensor de humedad de suelo EnviroPro (40 cm), que permite condicionar el riego en función del estado hídrico real del terreno.
  • Estación meteorológica Pessl, utilizada para monitorizar variables ambientales como lluvia y condiciones atmosféricas.
  • 16 válvulas AC, gestionadas mediante un convertidor de relé, lo que permite su integración sin necesidad de controladores DC.
  • 1 contador de agua, para el seguimiento del consumo.

Es así como la instalación da el salto: el riego deja de depender de horarios y empieza apoyarse en datos reales del suelo. Todo el sistema se gestiona de forma remota desde el móvil, eliminando la necesidad de intervenir físicamente sobre el programador.

Impacto en la operativa: menos tiempo de dedicación y más control

Uno de los beneficios más destacados es la optimización del tiempo. El responsable del mantenimiento ya no necesita desplazarse ni dedicar largos periodos a programar el sistema.

El control remoto permite:

  • Ajustar el riego en cualquier momento y desde cualquier lugar
  • Supervisar el estado del sistema en tiempo real
  • Reaccionar rápidamente ante cualquier necesidad
  • Recibir notificaciones en caso de incidencias

Esto se traduce en un ahorro de hasta una hora diaria, además de una mayor flexibilidad en la gestión.
Pero el cambio más relevante es el control. Pasar de un sistema manual a uno conectado permite tomar decisiones más precisas y reducir errores operativos.

Beneficios: eficiencia hídrica, sostenibilidad y mejor calidad de juego

La incorporación de sensores y datos en la toma de decisiones tiene un impacto directo en el uso de recursos y en el estado del campo.

Uso eficiente del agua y la energía

El sistema permite evitar riegos innecesarios, ajustando la cantidad de agua a las necesidades reales del césped. Esto contribuye a:

  • Reducir el consumo de agua
  • Optimizar el uso energético del sistema de bombeo
  • Mejorar la sostenibilidad de la instalación

Aunque no se dispone aún de datos cuantitativos, el cliente ya identifica estos beneficios en su operativa diaria.

Mejora del estado del césped

Un riego más preciso tiene un impacto directo en la calidad del terreno:

  • Mayor uniformidad del césped
  • Menor riesgo de zonas encharcadas o secas
  • Mejores condiciones para la práctica deportiva

Esto repercute tanto en la experiencia de los jugadores como en el mantenimiento del campo a medio plazo.

Base para una gestión más avanzada

El siguiente paso para el cliente es avanzar hacia un riego totalmente condicionado por sensores de suelo.
Es decir, que el sistema actúe automáticamente en función de los datos, reduciendo aún más la intervención manual y aumentando la precisión.

Un modelo replicable para instalaciones deportivas municipales

Este caso demuestra cómo una instalación de riego puede mejorar significativamente su eficiencia sin necesidad de sustituir toda su infraestructura, simplemente, añadiendo una capa de inteligencia.

  • Digitalización del sistema existente
  • Integración de sensores
  • Control remoto

Con ello, se consigue no solo optimizar recursos, sino también elevar la calidad del servicio y del propio terreno de juego.

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